Sobre el color carne y otros desastres naturales


Existe una epidemia fatal en nuestros días sobre la que pesa un velado silencio  y creo que es hora de intentar atajarla. Sí, amigas, hablemos sin vergüenza, culpa ni dolo, de las bragas color carne.  

Es entendible y hasta lógico que después de pasar por dos partos, dos puerperios y hasta dos ascensiones al Tourmalet propio de las desgracias postparto, tu cajón de la ropa interior se halle en continuo cambio interno y reacomodo pues ha sufrido un cataclismo similar al descenso del River. Tranquila, nadie te juzga. Poco rastro queda en los cajones de la coqueta de aquel tanga brasileiro tipo hilo dental y del sujetador con tres cuartas de relleno + push up que te brindaba la oportunidad de acomodarte el gin tonic en el espacio que dejaba un más que generoso canalillo.

 ¿Qué tu culo no es el que era? Bien, perfecto será tal cual es. ¿Qué el espejo hoy te odia más que ayer? Cierto, pero seguro que te odia menos que mañana, así que no le des tres cuerpos de ventaja escondiéndote tras una temprana mortaja.

Ahora bien, seamos cautas que en los extremos vive la sinrazón y no digo yo que salgas de casa siempre con la parte superior e inferior idealmente conjuntadas como Alaska y Mario, no. Vale que dada tu edad, tu condición de madre y tus consiguientes lorzas naturales no te veas agraciada con esos sujes de florecitas malvas o puntillas en rojo reventón que antes te apasionaban, pero lo de las bragas color carne no se puede consentir. En algún punto tendremos que poner el límite.

El viernes salía yo del probador de una sucursal cualquiera de Inditex cuando una mala rendija me dio más información de la que necesitaba sobre mi entorno. Asomaba por la cortina del probador contiguo un culo femenino con una bragafaja que habría aterrado a mi abuela. El cuerpo al que pertenecía, bien torneado él y con la flacidez justa, juro que no se merecía ese tormento.  Fuera, y asido como un clic de Famóbil a un cochecito de bebé de apenas unos meses, esperaba un marido paciente y con cara de aburrido pollopelao. Si me permiten el inciso, desde aquí le mando mi más afectuoso saludo y mi deseo de corazón de que la vida le sonría por siempre. No sé porqué, cuando veo a mujeres acompañadas de un espécimen masculino de compras, me invade una ternura indescriptible. Será la poca costumbre, como cuando veo en la tele las crías de cabra alpina y sonrío en modo bobalicón…es algo que me pilla taaaan lejos.

A lo que iba, que me pongo bifocal… En ese momento mi yo cotilla se despertó de la siesta y me preguntó ¿Sabrá él lo que ella guarda celosamente en su interior? No lo va a saber, criatura – le contesté casi de inmediato – que a menos que él sea un primo de Murcia que ha venido a pasar la tarde, ambos dormirán juntos y se desnudarán al unísono, vamos digo yo.

 Y es que con la llegada de los miniseres hay muchas cosas que pasan a un segundo plano. Las bragas, por ejemplo. Pero también los peines, los camisones chulos, la cutícula que rápidamente se asilvestra, el vello de crecimiento superior al estándar y, en general, todo ese afán por cuidarte y ponerte pinturera desde que amaneces hasta que te arrastras exhausta hasta la cama. No hablo de hacerse la manicura francesa y tratarse la melena en ondas texturizadas antes de ir a la piscina, no me malinterpreten, no se trata de disfrazarse de pompón o de florero chino como si a una le persiguiera la prensa rosa y temiera ser pillada en un renuncio. Pero sí hay que reconocer que las bragas de papel y el sujetador de lactancia se comieron un día todo nuestro sex-appeal y eso es algo que no podemos consentir. Habrá que hacer un poder por volver a sentirnos guapas y eso con unas bragas color carne o unos calcetines con tomates, me van a perdonar, pero es materialmente imposible.

Propongo que se acepten deshilachadas, dos tallas más, tres tallas menos, con bolsillos, con costuras como tubos de hormigón, con una cara de hellokitty en cada cacha, desteñidas, dadas de sí o incluso de ganchillo. Pero color carne, no, por favor. 

¡Ups! ¿Eh? Un momento…otra cosa es que ladina de ti utilices la bragafaja de cuello vuelto como velada estrategia para aplacar de raíz todo intento de revoloteo conyugal, cuando el agotamiento hace mella y sólo sueñas con roncar. Pero para eso se inventaron las jolgoriosas cefaleas o los partidos de fútbol vespertinos que aparecen como champiñones tras la puesta de sol, tonta, hay excusas para elegir. Tus bragas son tuyas. Por dios ¡no renuncies a verte guapa!

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47 comentarios

Archivado bajo Elucubraciones, Familia, Humor, Moda, Mujer, Ser madre, Verano

47 Respuestas a “Sobre el color carne y otros desastres naturales

  1. Ruth

    Jajajaja, es que me muero de risa con las cosas que cuentas…

  2. Que Dios guarde en su gloria a las bragafajas de color carne, que allí están requete agusto, Jjjj
    Eso sí, en sus tiempos mozos fueron Lo más, nena, jjjjj
    Un abrazo apretao desde un rincón apartao del mundanal calor

  3. Glups…confieso que de esas tengo yo unas cuantas. Claro que al estar divorciada desde hace tres años y considerando la estadística (que afirma que para rehacer su vida sentimental la mujer separada con hijos necesita siete años de media, hay que joderse con la estadística) tengo excusa, ¿no?…¿O no la tengo?…
    No, no la tengo. Fuera bragas color carne!!
    Por cierto, y desviéndome un poco del tema…soy profe de Infantil y tengo en clase una niña africana que al oirme decir varias veces lo de “color carne” se acercó comungida, me señaló su cara y la de algún compañero latinoamericano y me dijo “¿Y esto no es carne?”. Y a partir de entonces hablamos de “color salmón, color arena, color marrón, color negro”…que no sólo la nuestra es la “carne estandar”, tenía razón la criatura…
    Besos y de nuevo gracias por las risas.

    • Pues tu niña africana tiene más razón que una santa (bueno dejémonos de tópicos, que seguro habrá santas que tampoco lleven razón) Sin querer nos dejamos llevar por frases hechas sin pararnos a pensar lo absurdas que son a veces. Dejémoslo en rosa palo :)

      • Nacho

        Ojo, que esas bragas son “color carne” aquí porque toda la vida la gente de aquí tuvo más o menos ese color… A lo mejor en África llaman color carne a las bragas marrones oscuras y las utilizan para repelernos a nosotros (oh, maridos abnegados) de igual forma! XD

      • Seguro! El color carne será el color de la carne de quien lo diga. Es un color raro, como muy variable.
        De igual forma ustedes tienen elementos aplaca pasiones. ¿O se creen que no nos damos cuenta? :) Ver a un hombre en calzoncillos y con ejecutivos hasta las corvas … por ejemplo….

  4. jajaja en estos momentos hay unas cuantas mujeres que el viernes estaban en alguna tienda de Inditex, corriendo a su vestidor a deshacerse de sus bragafajas color carne jejejeje
    Muerte al color carne y/o visón anti-líbido!!! Apoyo la moción, una lorza por muy lorza que sea, siempre se verá más bonita con ropa interior decente y divertida ;))
    Saludos Madre que he estado desparecida por las Españas pero he vuelto y voy a ponerme al día!!! :)

  5. Excelente entrada, la verdad es que te superas a tí misma cada vez, me ha encantado!
    De todas maneras creo que la culpa no es del color carne sino de la bragafaja (con ese nombre es imposible ser ni parecer sensual).
    Hace unos días me he comprado en ese mismo color un camisón y te puedo asegurar que hacía tiempo no me veía tan sexy.
    Saludos!

  6. ¡Ay que me meo! jajajajajajajajaja
    Para mi la ropa interior color visón también es el anticristo, tengo una amiga que dice que eso sirve para la ropa que clarea, pero yo opino que el gris también y es mas bonito, ¡donde va a parar!
    Aunque he de reconocer que yo tengo dos bragafajas, pero son negras, que no son tan turbias, jajajajajajajajaja

    • Cierto, los pantalones blancos semitransparentes suelen ser los mejores amigos de las bragas color carne. Ahí tengo mis reservas….
      Por tanto, se aceptarán sólo en caso de que reviertan algún bien a la humanidad.

  7. Ja,ja,ja! Cuando pasó por mi cabeza comprarme tanguitas corlor carne, le pregunté a mi costillo su opinión al respecto. Me miró enarcando una ceja, muy serio y me dijo… “¿Qué te parece si yo me compro unos bóxer color carne? Pues eso…”
    Abrazos coloridos y conjuntados!

  8. Como siempre… que razón tienes….

  9. Jajajajjaja, que agusto me he reido por dios!!
    Gracias por la entrada!
    Aran
    P.D. No te conocía pero ya estás en mi lista de favoritas!

  10. jajajaja… no te enteras de ná: ahora se llama “color maquillaje”… ;P (yo creo que tuve unas de esas… hace tiempo).

  11. Muerte al color carne y a las bragas de cuello vuelto,sea cual sea la intencion……;-)

  12. Buenísimo, me matas jaja y además tienes toda la razón que yo que también he tenido dos puerperios he estado apunto de caer en ese abismo jaja me encanta lo de “hacer un poder” es algo que siempre digo y también coinicidimos en la ternura de una mujer acompañada ¡uffff! no te cuento mas que un día hace dos o tres veranos mi marido me acompañó a un Mercadona.. para mi que soy de un pueblo chiquitín eso fué como una visita a los Harrods jaja

  13. luislive

    No suelo comentar porque siempre estás bien…pero esta vez, estás buenísima. JAJAJA
    Totalmente cierto, ese color, y en una braga, es el mejor cinturón de castidad del siglo XXI. De hecho, hay países en los que la iglesia los recomienda…aun por encima del preservativo (entiéndase que no es uno sobre otro) como método anticonceptivo.

    Peroooo…y que levante la mano el hombre que así no lo ha sentido… cuando se ve de lejos, y a semioscuras, provoca el efecto contrario. Es decir, “hayyy madre que no lleva nada puesto…aquí hay tema” y una vez en las lindes cualquiera se da cuenta de que sólo era un señuelo para un bonito abrazo y dos o tres arrumacos a lo sumo. Definitivamente, es el famoso color del diablo.

    Para pensar más allá te sugiero una tesis sobre el color….
    ¡¡Azul braguita!!…un color dañino donde los haya.

    Un placer aprender contigo, cada día más, sobre el sexo contrario. Ese gran desconocido por los hombres.

  14. Es algo tan cotidiano, que ni te lo planteas. Luego aparece ti blog, contando estas historias del día a día contadas con tanta gracia… que me parto! buenísimo! por cierto y una vez más.

    Las bragas color carne… jejejej no hace falta ser madre para tener unas cuantas, jejejje El sermasculino de mi casa, cuando las ve, dice muy irónico él “muy sexis!” jejejej y en verdad son horrendas!

    Siempre prefiero ir de compras sin un sermasculino, porque pone cara de pollopelao, en la puerta y esa cara me insta a ir como las correcaminos por los pasillos de ropa, sin poder ver más allá de un pantalón que no me queda bien, una camisa que es demasiado cara o unos zapatos que me encantan pero que tienen unos tacones hasta el sol y no me los puedo poner… Cuando voy sola, escarbo más, cual oso hormiguero en busca de comida, tranquilamente y algo encuentro seguro. :)

    A mi también me da pena ver a los seresmasculinos esperando a las feminas en la puerta de las tiendas cargaditos de bolsas.

  15. ALICRIS

    MECONFIESO! sinceramente tengo unas muy parecidas

  16. yomisma

    acabo de conocer tu blog y ma ha gustado mucho, me he reído que falta me hace. por cierto, creo que mi cajón de la ropa interior está lleno de cosas color” canne”, y lo de labragafaja ya he tenido unas cuantas.
    En fin , seguré leyendo tu blog.

  17. Muy bueno, he recordado con ternura, el momento en que tiré todas mis bragas de embarazo y mis sujetadores de lactancia, pensando que había acabado con los embarazos y empezaba una nueva era de ropa interior glamourosa y tecnicolor…. Tenía razón, empezaba una nueva era, me dí cuenta a los diez días de que estaba embarazada again, y los tuve que comprar todos de nuevo… buffffffffffff

  18. Ja, ja!! No puedo parar de reir. Es que me estás retratando de principio a fin. ¡¡Viva la maternidad y todo lo que ello nos ha acarreado!! (al margen de los chiquillos, claro)

  19. Si es que después de las bragas de papel de la maternidad, todo es posible, todo es posible. Ahí una ya deja de ser mujer “atractiva”. Bueno, hace meses que una no era atractiva con sus ….. kilos de más ganados (no se sabe como…..o si se sabe pero no se reconoce). Pero sí, definitivamente las bragas color carne son el anti-sexy total y si le sumas que son tipo marca “1” y de tipo J. Muñoz, apaga y vámonos.

  20. No tienes pelos en la lengua y eso es tan bueno como malo, pero que gracioso el artículo. De veras que escribes de maravilla.
    En cuanto al color, yo no opino más que de lo que guardo en el cajón. La verdad es que prefiero el blanco para todo el interior, sin flores ni estrellas, sin Hello kitty ni hadas ni princesas, eso para mi es horterita. Pero sobre gustos parece que no está todo escrito.
    Y cierto que después de cada embarazo y parto he necesitado renovar el vestuario interior, para sentirme especial, para gustarme un poco y dejarme querer de nuevo. Mucho me he dejado querer o ¿ha sido la renovación de interiores?, que he repetido esto de ir de compras más de 10 veces. 10 hijos exigen mucho a una madre, y más que me exijo a diario para verme estupenda, y lo estoy, aunque con más lorzas de las necesarias. Y es que me quiero un montón. Pá guapas yo, que no tiene que mirar a otras.
    Beatrice, de Los niños de Bea

    • 10?? Te juro que me acabo de marear…. Prometo seguir de cerca tu blog y nominarte para el Nobel, o algo. Te mando besos llenos de animo y, si quieres, también un par de manos :)

      • Pues a veces no me vendría mal ayudita. Gracias por tu dedicación, te voy a recomendar a las que conozco que están un poco agarraditas de tripa, que con leer una entrada van a tener sufuciente.

  21. Mara

    Querida Blogdemadre… Reconozco que me he reido con tu entrada, pero creo que el color carne en la ropa interior no es tan criminal si se utiliza, sólo y exclusivamente para evitar las transparencias…
    Por otro lado, considero que es mejor ir con la ropa interior rota, o directamente, sin ella que con un “pedazodebragafaja”, eso es imperdonable…
    Te he descubierto hoy. Te seguiré porque me he reido. Un beso

    • Querida Mara: Soy exagerada en extremo. Ya me irás conociendo. Hoy me meto con el color carne y mañana con los pendientes de tuerca. Soy voluble y pesada. Un tostón. Pero me alegro de tenerte entre las seguidoras del blog! Bienvenida!

  22. Querida blogdemadre no te pierdas las entradas de Mara en su blog (eramos,somos y seremos) xq te van a rechiflar. Podríais llegar a ser ¿buenas amigas?, las dos sois de risa.
    Beatrice

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