Espíritu rosachicle


¿En qué momento una madre empieza a hablar en diminutivo y no para? ¿Ustedes lo saben? Da igual lo quinqui o leñadora robusta que fueras en tu vida previa, da igual los bancos que asaltaras, lo perroflauta que fueras o lo despeluchadas que lucieras las rastas; es parir y empezar a colocar itos al final de cada palabra y rojos corazoncitos ebrigüer. Cosa inexplicable donde las haya.

Busco y rebusco la causa biológica que genera esta transformación y no la hallo, aunque intuyo que tendrá algo que ver con la misma hormona simpaticota que nos obsequia con un par de rectas donde antes moraba la curva cinturil o con la aparición del pecho de altura ombliguera.

Igualica que la estría en el muslo, esta querencia por el blandismo se nos instala fuerte en nuestra cotidianidad, acentuándose sobremanera cuando atisbamos cualquier criatura neonata, ya sea de nuestra especie o de las colindantes. Da igual que veas al hijo recién nacido de tu amiga o un pollo pelao saliendo del huevo, que a ti se te pondrá la misma cara de absurda y exclamarás las mismas onomatopeyas ridículas en mitad de tu conversación musical.

Quiero pensar que este efecto moñas procede de un reblandecimiento puramente espiritual y transitorio, fruto del inmenso amor que nos invade. Lanaturaleza es sabia y alguna estrategia debe poner en práctica para evitar que uno de los dos progenitores abandone al bebé en el descansillo o lo devuelva a la tienda tras la segunda mala noche que dé. Cuanto más grite y llore la criatura, más se acelerará la aparición estelar del espíritu rosachicle de Lamadre, exagerando desmesuradamente el candor que todas llevamos de serie y haciendo que nos dirijamos a ellos con inverosímiles términos como gorgoritamía o mipituqui, en un intento por recordarnos que son carne de nuestra carne y que no vale esconderles en el armario y luego cerrar la puerta.

Pero nuestro espíritu flower power no cesa con el tiempo y hasta lasamistades se resienten. Es norma común que losamigos de sexo masculino manifiesten su creciente desazón y desacomodo ante la transformación súbita de nuestros discursos. Años y años hablando de la cosmovisión de Nietzsche en cada comida y copa con amistades para terminar hablando de las caquitas líquidas y las grietas del pezón; hay que ver, mujer, cuánto declive intelectual y qué poco te me cuidas. Suerte que ellos sigan hablando del tamaño del pene y de las estadísticas de la Champions como siempre. Esta sociedad nuestra necesita temas fuertes y arraigados que nos anclen los pies al suelo cuando todo se mueva en nuestro derredor.

Además de monopolizarnos las conversaciones, el espíritu rosachicle también puede extenderse a nuestra forma de encarar el atuendo infantil o sus cuidados higiénicos. En mi caso debo entonar el mea culpa por perseguir incesantemente a Lasniñas con un cepillo en la mano. Ésa es mi cruz. Y la suya, claro. Tiene narices que yo, aduciendo durante años un pelo crespo y ensortijado, no me haya pasado un cepillo desde la comunión y ahora martirice a Lasniñas atemorizándolas con las imprevisibles consecuencias de sufrir un nudo en el pelo. Cuando después de peinar y peinar, y lustrar y lustrar, saco del bolsillo la horquilla, aquello ya se me descontrola y se vuelve un drama griego.

Y da igual que tengas niño o niña, ojo, que los parques públicos están poblados de niños con merceditas, media calada y bombacho a media pierna. El efecto que esto tenga en su personalidad futura, ya no está en mi mano. Yo simplemente advierto.

De igual modo, el espiriturrosismo no es exclusivo de madres, que gloria bendita da ver a padres grandes como castillos luchando consigo mismos delante de un armario empotrao, locos por encontrar la media que pegue con el boby o lanzando a sus vástagos exclamaciones tipo ¿De quién son esas manitas? ¿Eh? Ñam…Depaaapá!

Pero en el fondo no importa mucho que ahora seáis unos blandos que conducen a cincuenta en autopista y que ven con buenos ojos esos horrendos lazos con los que antes habrías hecho una fogata para calentar el salón; lo importante es que un niño, independientemente de lo que llore y dé por culo, siempre trae bajo su axila una forma más rebonita, garbosa y feliz de ver la vida.

Toma final rosáceo.

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28 comentarios

Archivado bajo Familia, Humor, Mujer, Ser madre

28 Respuestas a “Espíritu rosachicle

  1. Juana

    Como te superas Eva. Pero no te creas que esto es algo que se pasa rapidito, nooooo. Mipequeña esta a pique de entrar en la mayoria de edad y a mi me sigue encantando pocoyo y el mundo en pañales. Sigo preguntandome ¿A quién puedo llevar para ver la última de Disney, o de quién fuere, de dibujitos? jajajaja

  2. Por mucho que nos resistamos a dejarnos llevar por este espíritu rosáceo, hay que remontarse a aquella época en la que, al menos una servidora, era fan del charol, de los vestidos con mangas abullonadas y el brilli brilli, y reconocer que de vez en cuando, a nadie le hace daño ser empalagosamente rosita.
    Eso sí, my friend, esta temporada lo que se lleva es el rosa madreselva. Por si además de cursis, queremos estar a la última, jjjjj.

  3. Graaande!!
    Justo el otro día hablaba con unas amigas de este tema y no podíamos parar de reir repitiendo los diminutivos que usaban para llamar a sus bebés. Tonticas nos volvemos, oiga! Es hormonal, fijo!

  4. Sandra

    Mi sobrina, en plena crisis de identidad preadolescente, ha cambiado el rosa por el negro.
    Un disgusto.

  5. JCB

    Qué sería de ti y de nosotros de no haber concebido tú, querida. Vives en una realidad alternativa con la conciencia completamente alterada, ah, y resulta divertidísimo.

    • Cuando me subo a la lámpara y no encuentro a nadie que me baje resulta menos gracioso porque sufro de vértigos, pero el resto del tiempo mola verme con los rulos disparados :)

  6. jajajaja, ¡que será de mí que ya vivo en ese mundo rosa edulcorado! jajajaja
    Eso si, a mis sobris nunca les he hablado con vocecita de pitiminí y demasiados diminutivos, pa eso he sido una tita sosa, siempre les he hablado como si fueran mayores, ¡incluso de bebés! jajajaja
    Dios mio, ¿entonces cuando tenga hijos esa será mi transformación? ¡que miedo! jajajaja

    • Nada, si tú vienes rosa de serie el cambio apenas te dolerá. Te costaría algo más si escucharas Iron Maiden y llevaras cresta bicolor :)

      • susana

        Yo a mis sobrinos también les hablaba como adultos y me ponía de los nervios cuando alguien les hablaba con diminutivos y cambiaba el tono a más agudo. Sin embargo ahora con un bicho de estos en casa reconozco que es imposible evitarlo y por más que lo intento siempre acabo hablando como una payasa. : )

      • Tranquila, a él le encanta :)

  7. Fran

    GRANDE. No diré más!

  8. Ains, que te acabo de encontrar por casualidad y creo que me voy a leer tolblog (esta noche, además!)… Mi marido está todo mosca pensando que el ordenador me hace cosquillas :)

  9. XD Ya sabía yo que no era la única que había perdido el interés por el sexo de los ángeles y el nihilismo… va a ser que la hormona se altera en el embarazo y en lugar de mejorar, la cosa es degenerativa, mireusté XD

    En cada conversación, las alusiones a mi bebé por minuto se disparan… qué fuerte… quién me lo iba a decir :D

    Me ha encantado el post

    • Empeora, empeora. Cierto que en algún punto se recupera algo de cordura y vuelves a leerte un periódico pero pasan meses y meses leyendo sólo los calendarios vacunales y las propiedades de los cereales solubles. Monotematicas nos volvemos, oyesss

  10. Va disminuyendo con el numero de niños,pero la primera y mas si es niña…..que cositaaa mas bonitaaaa y mas chiquititaaa….

  11. jaajajajaj de acuerdo no, lo siguiente!! de hecho a mi me empezó la pink sensation experience durante el embarazo…a todas horas me apetecía decir chuminadas cursis aún a riesgo de recibir alguna patada voladora por cansina ;o)

    • Cuidao, criatura, que eso es como el rascar… Yo empecé poniendome una canción en la panza a días alternos y terminé colgando la foto de la ecografía como fondo del móvil. Qué disgusto, madre.

  12. Ara

    Ah! yo con el niño me he resistido bastante, en lo de los diminutivos entro a saco pero al menos les doy un toque salvaje (ej: Piojosaurio)
    Pero con la niña que está en camino… ay ay ay! pero si yo odiaba el rosa hasta de pequeña! y hoy me veo cosiéndole unas alitas de fieltro a un body rosa chicle… quién me ha visto y quién me ve!

  13. Pingback: El loulou entrevista a: Blog de Madre « Loulou y Cía

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